Conversación con un funcionario sobre Propiedad Intelectual
Hace unos días coincidí con un amigo (C), funcionario del Ministerio “X”, en Madrid. Me quedé hablando con él en una cafetería y después de un buen rato me preguntó:
C: Pablo, ¿crees que realmente vale la pena poner Internet en casa?
La pregunta no me preocupó tanto como la reflexión que hizo a continuación. Os copio aquí lo que recuerdo. Resumiré al máximo mis intervenciones en la conversación para dar protagonismo a “C”. Obviamente no voy a revelar su nombre, pero no me puedo resistir a copiaros aquí parte de nuestra conversación (con su consentimiento); que no tiene desperdicio:
P: Hombre, yo creo que sí que vale la pena.
C: Claro; lo que pasa es que contratar Internet supone llevarse la oficina a casa: los correos, el trabajo. Además, el coste que tiene…
P: Internet no es sólo trabajo. Es lo que tú quieres que sea.
C: Ya, ya. Pero, en realidad, yo creo que no lo necesito, porque todo lo que tengo que hacer con el ADSL lo hago en el Ministerio. Allí me descargo todas las películas que quiero, música y lo que me haga falta. Si es que con la velocidad que hay en el Ministerio, no vale la pena descargar luego nada en casa.
P: ¿Sabes que eso es ilegal?
C: Ah, ya lo sé. ¿Y qué? Lo hacemos todos. Además, la sentencia…
P: La Sentencia de turno habrá dicho que no es “delito” poner links en una página web, lo que no quiere decir que descargarse películas del eMule sea legal.
C: ¡Si es que no usamos eMule! Uno del Ministerio las consigue al día siguiente de su estreno y las sube al servidor. Y de ahí las cogemos todos. Como en el Ministerio tenemos CDs y DVDs los que queramos, pues las copio y ya está.
P: Bueno, al margen de que eso no esté bien. En internet tienes músicas, series y películas por las que no hay que pagar: last.fm, rockola, Joost, BitTorrent, Zudeo (Vuze)…
C: Pero… si es que es gratis, Pablo. No lo entiendes. En el Ministerio todo eso lo consigo gratis. Me descargo lo que quiero y ya lo tengo.
Esta conversación no ha sido aislada. Un día tras otro tengo conversaciones similares con gente de Telefónica, de Jazztel, hace unos meses con un conocido que trabajan en sociedad gestoras de derechos de autor, amigos abogados, arquitectos, ingenieros, médicos y dos mecánicos.
Está claro que algo no funciona. No se trata de una cuestión de dinero ni de educación, status social o desconocimiento de la ley, sino de la “cultura de lo gratis” a la española, es decir, a lo bestia y mal entendida. Hace unos meses asistí a una Jornada sobre la protección de los menores en la sociedad de la Información en la que uno de los ponentes se vanagloriaba delante de un auditorio de 400 personas de tener una “brillante colección de música pirata” y “descargarse películas de vez en cuando”. En el blog de uno de los gurús de Internet más populares no dejo de ver incitaciones directas y declaraciones firmes a favor de la descarga ilegal de contenidos con derechos de autor. ¿Qué nos está pasando?
Existe una ley, pobre, obsoleta, ineficaz, hecha a base de retazos y parches; pero una ley al fin y al cabo. Mal que nos pese, el gobierno que hemos elegido entre todos los españoles ha decidido que esta ley es la que más nos conviene. Es cierto que no nos permite ir a más de 10Km/h por la autopista de Internet. Es una ley que nos tiene atados de pies y manos, que no deja avanzar a la sociedad de la información, que impide el desarrollo y todo esto conduce a conductas tan graves como la que he expuesto en este post, pero que son el pan nuestro de cada día. Hasta que no hagamos ver al Gobierno que un cambio es necesario, legalmente nadie puede ir a a más de 10Km/h.; de otra forma, la conducta es ilegal (bien delito, bien ilícito, según los casos).
Estoy convencido de que una regulación adaptada a la nueva era digital mitigaría gran parte de los efectos de la “cultura de todo gratis”.











A ver.. ¿”cultura de lo gratis a la española”? ¿Volvemos a la carga con el maldito complejo?
No estoy de acuerdo.. Cierto es España es uno de los países que encabezan la lista de descargas ilegales, pero este problema es global… ampliando el círculo de conversaciones, podrás oir los mismos comentarios desde Italia, Holanda, Portugal, toda América del Sur o Australia.
El problema es comparable al que existe con Hacienda y las pequeñas chapuzas para sacarte un sobresueldo. Ponen tantos problemas y resulta tan complicado tributar… que si es una cantidad discreta, prefieres cobrarlo en negro y dejarte de tonterías.
Pues esto igual. Sale una película un sábado. ¿Me ducho, me visto, voy al banco a sacar dinero, cojo el autobús, voy a una tienda, compro la película, cojo otro autobús y me vuelvo a casa? o ¿enciendo el ordenador, la busco y la pongo a descargar sin tener que desenfundar mi tarjeta de crédito?
¿Qué está pasando con Héroes en USA? la gente no ve la serie en tv… tampoco ve la serie por streaming desde la página web de la cadena de televisión. La gente se baja el capítulo por bt, emule, rs, o lo que sea.
Si todos tuviésemos un surtidor de gasolina en casa, nadie iría a la gasolinera.
No es un problema regulatorio, sino de no saber vender. La ley no debe cubrir los intereses de unos pocos en contra de muchos. Y si eso supone que en el medio plazo se deja de producir el producto objeto de interés.. no importa. Alguien que sepa sacarle partido al producto volverá a ponerlo en circulación antes o después. Y si no, presenciaremos un auténtico renacer del arte y la cultura, cosa que tampoco vendría mal.
Sobre el gurús de internet, no lo serían si no apoyasen y defendiesen estas actitudes. Como uno de ellos siempre dice, “el bit es libre”
Por último, y con esto ya termino… la constitución española dice de forma expresa que no se podrá primar la protección de la propiedad intelectual sobre el derecho a la intimidad.
Se regule lo que se regule, lo que yo haga en mi casa desde mi ordenador es cosa mía (siempre que no sea un delito tan grave como para que un juez autorice que se vulnere mi intimidad).
impresionante, Pablo. Aunque como buen abogado de las nuevas tecnologías que eres, las leyes no sólo se aplican sino que se interpretan y la del canon digital en España, ¿no ha de ser reinterpretada?. Cierto que en España valoramos la picaresca del plan b pero tal y como nos dan “ejemplo” nuestros gobernantes, a veces tienes tentaciones de tirar la toalla y saltarte todas las normas.
Hola Elvira: El tema del canon se está revisando. Parece que puede haber serias irregularidades en su aplicación.
dr: Estoy totalmente de acuerdo con que la industria no se ha sabido adaptar. Lo hay que hacer ahora es apoyar el nuevo modelo de negocio (adquirir legalmente bits bien sea pagando o o bien a través de los cada vez más numerosos servicios gratuitos).
Si de la noche a la mañana los muros de una tienda de sillas se caen, ¿podemos llevarnos impunemente todas esas sillas, amparados por la privacidad que otorga la oscuridad? En principio, si el tendero no se queja y no hace nada para impedirlo… Pero ¿y si grita ¡eh, a los ladrones!, pone cinta al rededor de su tienda y marcas de agua en sus obras? Parece que no estaría bien meter la mano bajo la cinta y seguir llevándonos sillas, por muy al alcance de todos que estén.
Pasa algo parecido con los bits. Los bits son libres, sí; hasta que una persona los moldea, les da forma y los hace útiles, agradables a la vista o entretenidos por medio de su trabajo, ilusión, conocimiento y creación. En ese momento, los bits adquieren un valor que antes no tenían y pasan a formar parte de la obra intelectual de esa persona. Si quieres bits, puede elegir entre los que son libres (hay infinitos) o los moldeados que ya son un poco más caros. La pregunta es ¿estás dispuesto a reconocerles ese valor y pagar por ellos? Desafortunadamente, la cultura de lo gratis hace que a esta pregunta muchos respondan que no.
Los modelos de negocio también son libres; al igual que lo es equivocarse o no querer adaptarse a la era digital. Dejemos que se peguen el batacazo y apoyemos a la nueva industria de contenidos. Pero…¡Ay, los contenidos que nos gustan están en manos de los inadaptados! ¿Me aguanto o meto la mano en su negocio y me llevo por la cara sus creaciones…?
Pablo, con respecto al ejemplo de las sillas… sabes perfectamente que existen abismales diferencias entre la propiedad y la propiedad intelectual.
Pero si realmente quieres entrar a comparar las descargas ilegales con una tienda de sillas… hay que imaginar que no tengo una tienda con paredes, sino que tengo mis sillas repartidas por TODA la vía pública con mi marca, sin posibilidad de controlarlas y además, cada vez que alguien coge una silla:
- ni yo dejo de tenerla
- ni está demostrado que esa persona la hubiese comprado (por lo que es cuestionable que esté perdiendo dinero)
Si bien la ley debe garantizar los derechos de propiedad, cada uno debe sacarse sus propias castañas del fuego.
Si el dueño de las sillas fuese a poner denuncias a la policía, lo primero que le dirían es que dada la naturaleza de su negocio, es normal que le roben y que no espere tener a la policía y a los tribunales vigilando las calles y castigando a la gente sólo para que su negocio funcione.
En mi opinión, la solución pasa por quitar el canon, ampliar el concepto de copia privada y que los titulares aprovechen la tensión de intereses para alcanzar un pacto con los operadores de telecomunicaciones para que se saque una modalidad de acceso a internet más cara para gente que quiera intercambiar contenidos.
Habría que atar muchos flecos y trabajar mucho esta salida, pero creo que es la mejor forma de que todo el mundo salga ganando.
Lo que nunca se puede hacer es criminalizar a millones de usuarios a lo largo y ancho del planeta, o pedir indemnizaciones millonarias por daños y perjuicios, aportando como única prueba una dirección IP.
Efectivamente, la propiedad es diferente de la propiedad intelectual; de hecho, la propiedad intelectual es “la más sagrada de todas las propiedades”, puesto que incluye un pedacito del alma, de la creatividad y de la originalidad del autor. ¿Qué puede ser más digno de protección que esto?
Por otro lado, me parece excelente que propongas reformas legislativas para solucionar temas tan polémicos como la copia privada, las descargas de contenidos a través de redes P2P y el canon. Precisamente, hoy he estado hablando sobre ello en la UEM. A ver si me da tiempo hoy a colgar la presentación y a explicar un poco el tema del canon. De todas formas, gran parte de lo que he comentado lo tienes en los posts anteriores a éste.
“la más sagrada de todas las propiedades, puesto que incluye un pedacito del alma..”
Si pudiese creerme esto, te daría la razón.
Pero hoy en día, las creaciones que se descargan de internet no son arte… son productos comerciales.
Y la definición que da la RAE respalda mi opinión (”visión personal y desinteresada”).
Cuanto menos comercial, menos se descarga y más se respeta al autor.
Sin embargo, no se respeta a las grandes compañías, ni a las productoras… ni a los triunfitos, porque son productos diseñados sin alma ni creatividad ni originalidad alguna (y hacen “gala” de ello).
Lo siento, pero ese argumento no me vale. Ojalá fuese cierto, pero en mi opinión, no lo es.
Realmente me parece muy grave lo que cuentas de tu amigo funcionario, pero me temo que no por lo mismo que atí, sino por el mal uso de los recursos públicos.
Considero que se quiere trasladar al usuario un problema que han creado tanto las industrias como la punta del iceberg de los artistas y actores, la escasa minoría que realmente vive y bien de, lo que a veces sí y a veces no, podemos deniminar cultura.
Cuando sabemos que un soporte, llamémosle CD, cuesta menos de medio euro y se vende a 24, cuando el coste de producción es tan nimio que se puede hacer en casa, hay algo que no marcha bien y no tiene absolutamente nada que ver con la creatividad.
¡dr, lo que tú planteas es la muerte del arte! En parte tienes razón. Determinados sectores de la industria han decidido optar por un modelo puramente comercial, que poco o nada tiene de “espiritual”. Si bien es cierto que no son todos, sí lo es que son los que mejor y mayor aceptación tienen por parte del público. Hay un efecto muy interesante del que me gustaría hablar más adelante que es quizá el factor determinante de que la industria artística de contenidos esté en decadencia; por ponerle un nombre, yo lo llamaría “marketing agresivo emigrante estadounidense”. Básicamente consiste en explotar sólo contenidos comerciales e invertir los ingresos en ahogar publicitariamente a la industria extranjera en sus propios países para que no pueda generar obras de calidad.
Javi, lo que dices está muy en relación con lo que comentaba dr sobre el decrecimiento paulatino de creatividad y originalidad en las obras. Y no puedo estar más de acuerdo en que hay algo que falla en la tarifa del canon… pero hay mucho dinero en juego, ¿verdad?
Sinceramente, cuando todavía no sabía nada de estos temas.. la primera vez que escuché que la música y el cine (comerciales) eran “arte”, me rechinaron los dientes.
Hasta entonces, cuando yo oía a la gente hablar de “arte”, me evocaba la imagen de la pintura, la escultura, algunas obras arquitectónicas, el teatro, la música clásica y la étnica.
En mi opinión, todo lo “comercial” renuncia voluntariamente a su consideración como arte (y como ya te dije, la RAE me apoya).
Así que, para mí, el arte muere en la medida en que los autores se enriquecen de forma desmesurada.
En relación con mi anterior comentario… no conocía esta frase… pero ilustra bastante bien lo que decía:
“No fue el top manta, ni el p2p…
a la cultura la mató el Corte Inglés”